XIV - Fascismo
Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado (Benito Mussolini). Tan solo con esta frase del mayor exponente que ha existido en toda la historia del fascismo, podemos apreciar qué es el fascismo y si casa en algo con el liberalismo.
El fascismo es una ideología política que defiende proporcionar
una primacía moral absoluta al Estado, considerándolo la herramienta que
organiza y concreta la voluntad de la nación. No es más que un totalitarismo
nacionalista.
“La concepción fascista remarca la importancia
del Estado y acepta al individuo, sólo en la medida en que sus intereses coinciden
con los del Estado, el cual representa la conciencia y la voluntad universal
del ser humano como entidad histórica. El fascismo se opone al liberalismo
clásico, que simplemente fue una reacción contra el absolutismo y que agotó su función
histórica cuando el Estado se convirtió en la expresión de la conciencia y la
voluntad de la gente. El liberalismo negó al Estado en el nombre del individuo;
el fascismo reafirma el Estado como expresión de la auténtica esencia del
individuo (…) Para el fascismo todo se ubica dentro del Estado y nada humano o
espiritual existe, especialmente nada que tenga valor, fuera del Estado. En
este sentido el fascismo es totalitario, y el Estado fascista, a modo de síntesis
y unidad de todos los valores, desarrolla y mejora la vida de todo el pueblo”.
-Benito Mussolini-
Es evidente que el fascismo y el liberalismo están claramente enfrentados en una cuestión fundamental como es la del individualismo político. Recordemos que para el liberalismo el centro moral de todo orden político no puede ser otro que el individuo, y que el Estado, es útil en la medida en que es usado como herramienta para proteger, preservar o resguardar los derechos individuales del individuo, así como para imponer los correspondientes ius puniendi en caso de violación de los mismos.
“El
fascismo es una religión del estado. Asume la unidad orgánica del cuerpo
político y suspira por un líder nacional que esté a tono con la voluntad del
pueblo. Es totalitario en tanto mira todo como si fuera un asunto
político y sostiene que cualquier acción tomada por el estado se justifica en
el logro del bien común. Toma la responsabilidad de todos los aspectos de la
vida, incluyendo nuestra salud y bienestar, y busca imponer la uniformidad de
pensamiento y de acción, ya sea por la fuerza o por medio de la regulación y la
presión social. Todo, incluyendo la economía y la religión, debe estar alineado
con sus objetivos. Cualquier entidad rival es parte del ‘problema’ y por tanto
se la define como un enemigo”
- Jonah
Goldberg-
Por tanto, si con el socialismo debíamos de estar
supeditados a la planificación centralizada de un órgano central que nos
indicará: qué, cómo, cuánto, y dónde producir, con el fascismo lo estaremos a
otro gobierno, que nos indicará aquel espacio moral en el que podremos o no
desarrollar nuestros proyectos vitales. Para el liberalismo, el Estado no es
más que una herramienta en la que apoyarse para la aplicación, protección y
defensa de los derechos y libertades individuales, mientras que para el
fascismo los derechos individuales pueden llegar a ser legítimos para
salvaguardar los derechos superiores del Estado.
Otro aspecto en el que están claramente enfrentados, igual
que con el socialismo, es en la desigualdad jurídica: unos individuos poseen un
derecho natural a gobernar sobre otros, los cuales, tienen un deber moral de
obedecer.
“Octavo mandamiento- No
existen cosas que sean importantes o no importantes: solo existe el deber de
obedecer.
Noveno mandamiento- Mussolini siempre tiene razón”.
-El decálogo fascista-
Esta doctrina, como todas las doctrinas totalitarias,
parten o nacen desde un punto en el cual ya viene dado que unos pocos poseen el
derecho natural a gobernar sobre otros, no especifica el porqué de dicha
desigualdad jurídica, ni especifica cuales son los criterios por los que la
sociedad debe de obedecer ciegamente a los caprichos de otros.
“tal como
uno cree en Dios… aceptamos la Revolución (fascista) con orgullo, tal como
aceptamos estos principios —aún si nos damos cuenta de que están equivocados,
los aceptamos sin discusión alguna”
-Augusto
Turati-
Es por estos dos motivos, soberanía moral y
desigualdad jurídica por lo que el fascismo es una ideología claramente
enfrentada al liberalismo. Eso no significa que, dentro de una sociedad
liberal, existan asociaciones libres y voluntarias cuyos miembros decidan libre
y voluntariamente implementar dentro de dicha asociación, relaciones jerarquizadas
y otorgar a dichos puestos una mayor cuota de poder y decisión.
Grandes pensadores liberales tuvieron que emigrar hacia
naciones enemigas del nazi-fascismo para encontrar asilo y escapar de las
persecuciones a las que eran sometidos durante la II Guerra Mundial y años
previos a ella: Karl Popper, Friedrich Hayek, Ludwig von Mises son un claro
ejemplo de ello.


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