XIII - Socialismo

El socialismo es una ideología política, que en sus diversas formas o variantes, busca la extinción de la propiedad privada, para así, reducir e incluso eliminar las desigualdades materiales existentes entre las personas. Podemos extraer, por tanto, que para el socialismo el origen de las desigualdades materiales nace con la propiedad privada. El fin del socialismo no es otro que sustituir la propiedad privada por una socializada.

 

“La propiedad privada actual, la propiedad burguesa, es la última y la más perfecta expresión del modo de producción y de apropiación basado sobre los antagonismos de las clases, sobre la explotación de los unos por los otros. En este sentido, los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada”

-Marx & Engels-

¿Bienvenidos pues, al todo es de todos? No, lo que rechaza frontalmente el socialismo es la propiedad privada a la hora de producir y distribuir la renta, una vez se ha distribuido, el socialismo admite la separabilidad de la propiedad. Resumiendo, tus bienes de consumo serán tuyos, pero los medios de producción de dichos bienes y de otros medios de producción, serán comunales.


¿Entonces qué sucede en una sociedad donde toda propiedad, salvo los bienes de consumo, tienen una propiedad común? Sucede que alguien debe decidir, qué se produce y en qué cantidades, ese alguien será la mayoría, la mayoría representada por un agente planificador o el tirano. Queda claro pues, que los planes vitales de absolutamente todos los miembros de dicha sociedad, se ven alterados, sometidos, subyugados a la voluntad de el o los planificadores centrales. Serán estos últimos, como ya hemos explicado, los que decidan, qué, cuánto, cómo y dónde se produce y puede que lo más importante, si dicha producción satisface o no a sus destinatarios.


"La abolición de la propiedad privada convierte el derecho de libertad en un mera concesión de quienes controlan la propiedad común"

-Juan Ramón Rallo-


Una sociedad liberal no garantiza que una persona tenga acceso a todos los medios que desee para llevar a buen fin su proyecto vital, pero sí garantiza que podrá asociarse y cooperar con aquellos que sí dispongan de propiedades y así, devenir en nuevos propietarios.

Decía Marx que en la sociedad capitalista, la propiedad privada está abolida para el 90% de la población; no se refería únicamente a que no eran propietarios, sino que también no podrían serlo. Pero la realidad es que el 75% de las familias españolas son propietarias de su vivienda, el 65% de las personas más ricas del planeta crearon su fortuna por sí solos, más del 20% por ellos mismos con ayuda de una herencia y el 11% la heredaron. Podemos inferir tranquilamente que Marx se equivocó en esta apreciación, como en prácticamente todas las que realizó.



Toda sociedad socialista en la que la producción de bienes y servicios es decidida por unos pocos planificadores y repartida igualitariamente, es una sociedad condenada a perder los incentivos que las personas tienen a querer crecer, mejorar y ampliar su bienestar, puesto que al no poder disponer de los recursos para ello, nada pueden hacer más que someterse a la voluntad del tirano, del planificador o de la mayoría.

 

"El socialismo es imposible. Y si lo fuera, debería llamarse destruccionismo porque a lo único que lleva es a la destrucción"

-Ludwig von Mises-

 

La naturaleza subjetiva del individuo pierde toda su esencia y significado al imponer el órgano central planificador su criterio al del individuo, pretendiendo modular a su antojo la naturaleza del ser humano. Logrando únicamente privar a cada persona de sus capacidades, motivaciones, deseos y destruyendo toda posibilidad de mejora, puesto que se pierde la competencia entre unos y otros, así como la eficiencia en los procesos de crecimiento y búsqueda de un mejor bienestar.

 

La imposibilidad de realizar cálculo económico desde el órgano central planificador es otro de los grandes motivos por los que nunca funciona el socialismo. Las necesidades de los seres humanos son subjetivas y no se pueden contabilizar, para ello las personas deberíamos poder conocer los bienes y preferencias pasados, presentes y futuros, saber cómo va a evolucionar la población, conocer la tasa intertemporal, cómo va a progresar la tecnología, etcétera. Ningún ser humano es capaz de conocer semejantes variables entre

otras muchas.

 

"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria"


-Winston Churchill-

 

Solo el mercado libre es capaz de poder realizar dicho cálculo económico, puesto que está

sujeto a las demandas de todos y cada uno de nosotros y gracias a que los distintos agentes económicos las pueden detectar y coordinarse basándose en el sistema de precios, el mercado nos ofrece cantidades óptimas de todos los bienes y servicios que el individuo requiere.

 


"El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero de los demás"

-Margaret Thatcher-



Muchos han sido los lugares donde se ha aplicado el socialismo y jamás en ninguno de ellos se ha obtenido el resultado esperado, siempre acabó generando miseria, pobreza, hambrunas y muerte. En la medida en la que el socialismo pretende abolir toda propiedad privada, subordinando los planes vitales de los individuos y violentando así su derecho a la libertad y a la propiedad, llegamos a la conclusión que el socialismo es opuesto al liberalismo.

 

“En el capitalismo el que no trabaja no come; en el socialismo el que no obedezca no comerá”

-Leon Trotsky-

 

El liberalismo, sin embargo, no se opone a que, dentro de un orden jurídico liberal, se conformen comunidades donde sus miembros haciendo uso de su libertad de asociarse, decidieran de una forma “libre y voluntaria” acceder a que toda propiedad sea comunal, si así lo desean.


Comentarios