II - Individualismo político.
Como ya explicamos en la primera entrada, el liberalismo toma como centro político al individuo, el sujeto moral no es la sociedad ni la colectividad. Este, es un concepto de carácter filosófico que sitúa al individuo por encima de la sociedad o de la colectividad. Todo ser humano es un ser libre, racional y debe ser respetado.
Vamos
por tanto con la primera de las losas donde descansa toda la estructura del
liberalismo. El individualismo político no
debe de confundirse ni con egoísmo ni con el atomismo social.
La actitud hacia el individuo como centro del análisis moral es completamente compatible con el reconocimiento simultáneo de la existencia de grupos. Incluso cuando existan grupos, los órdenes políticos deben juzgarse por los efectos sobre los individuos, no sobre los grupos. El liberalismo nos señala, que el individuo debe ser el punto de referencia, porque los grupos o sociedades son valiosos solo en la medida en que benefician o satisfacen al individuo.
“El hombre es inconcebible como ser aislado, porque la humanidad no existe como fenómeno social, y el hombre ha superado la etapa de la animalidad en la medida en que la cooperación ha estrechado los lazos sociales entre los individuos. La evolución del animal humano a la persona humana se ha efectuado mediante la cooperación social"
-Ludwig von Mises-
Que los grupos sean importantes para los individuos, no es lo mismo que decir que los grupos son moralmente más importantes que los individuos.
“La afirmación de que los individuos se guían y deben guiarse por sus intereses y deseos puede malinterpretarse equiparándolo al falso enunciado de que los individuos actúan únicamente guiados por sus necesidades personales o por sus intereses egoístas: en realidad, queremos decir es que debería permitirse a los individuos esforzarse por conseguir todo aquello que esos individuos consideren deseable”
-Friedich Hayek-
Por tanto, como ya hemos comentado, el individuo debe ser el punto de referencia de todo orden político, debido a que las preferencias, necesidades y urgencias individuales son diversas y heterogéneas. La filosofía política se centrará en analizar la relación entre el orden político y cada individuo.
“No existe ninguna entidad social por cuyo bien merezca sacrificarse. Solo existen personas individuales, personas individuales diferentes con sus propias vidas individuales. Instrumentar a alguna de estas personas para beneficiar a otras solo supone usarlo a él y beneficiar a otros. Nada más”
-Nozick-
Entonces hablar de individualismo político es hablar de soberanía individual, que es reconocer que hay límites a lo que se le puede hacer o no al individuo, y esos límites se llaman derechos del individuo, derechos individuales. Los derechos implican la existencia de correlativas obligaciones. Cada orden político es responsable ante cada individuo.
Un orden político en el que no existan tales derechos y deberes sería la anarquía, la ley de la selva o la ley del más fuerte, donde unos se imponen a otros, muchas veces por la fuerza o la violencia. Para el liberalismo, los derechos corresponden a los individuos, y esos derechos vinculan a los demás en el resto del orden político.
“Los individuos tienen derechos y hay cosas que ninguna persona o grupo puede hacerles”
-Nozick-
El individuo se convierte en soberano, y por tanto, en sujeto de derecho en relación con otras personas o grupos. Los derechos individuales son esenciales para que los individuos puedan implementar conscientemente sus distintos proyectos vitales.
Lo que protegen dichos derechos es precisamente el espacio moral en el que las personas pueden desarrollar sus proyectos de vida. Solo articulando de esta forma las sociedades, las personas comienzan a disfrutar de una capacidad total de proceder. La alternativa a que el individuo no sea considerado sujeto de derecho es que sea considerado objeto de derecho, es decir, que estuviera sometido, subyugado o doblado al grupo o mayoría y que cualquier hecho que surja de semejante relación se tuviera por válido. Tratar a un individuo como un objeto de derecho no está en línea con la idea liberal y es indeseable.
“Cuando colocamos a un ente social frente al individuo, ¿no, nos estamos engañando a nosotros mismos, no estamos en realidad colocando a unos individuos frente a otros individuos? Si una persona es manipulada y transformada por ese ente social, en realidad solo está siendo manipulada y transformada por otros individuos.
-Herbert-
Varias son las ideologías políticas que colocan al colectivo, comuna o grupo por encima del individuo, lo que siempre resulta en sociedades faltas de libertad, que niegan la autonomía del individuo y hacen del colectivo el centro de su orden o política.
“La piedra angular del fascismo es su concepción del Estado: su esencia, sus funciones y objetivos. Para el fascismo, el Estado es absoluto, mientras que el individuo y grupos son solo admisibles en la medida en que existan dentro del Estado”
-Benito Mussolini-
“Los asuntos políticos de interés general son del interés del Estado, del Estado como interés real. (…) todos los miembros del Estado guardan una relación con el por representar su interés real. Ya el concepto de miembro del Estado presupone que cada uno es parte del Estado y qué este los asume como partes suyas. Ser conscientemente
Una parte integral de algo es participar conscientemente en él, integrarse conscientemente en él. Un miembro del Estado que careciese de esta consciencia sería un animal.
-Karl Marx-
En definitiva, el liberalismo rechaza de plano todas estas ideologías, pues sólo encubren la imposición de unos sobre otros. El individualismo propio del liberalismo nos conduce a un orden político que reconoce a los individuos como sujetos de derecho y en base a ello, sus derechos son constricciones sobre la conducta de los demás individuos.


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